Loading...
Higiene 2016-12-15T12:11:35+00:00

HIGIENE

Es muy positivo que ayudes a tu peque a cumplir los hábitos de higiene. Paso a paso, sin prisa. Completa la información y consejos que te damos aquí con las Guías Kandoo, donde te enseñaremos estrategias pedagógicas para que asearse sea un juego más.

Cuando percibas que tu hijo prefiere bañarse solo, sin que tú le acompañes, déjalo sin ningún problema. Asegúrate de dejar la puerta del baño abierta, controla que no tiene ningún riesgo (calentadores, estufas, aparatos eléctricos, etc.) y vigila la situación de forma discreta y desapercibida. Este interés por realizar su propia higiene personal es una manifestación de su independencia, pudor, etc.
Los hábitos saludables se deben instaurar no por la fuerza ni por obligación, sino por convencimiento

Lo mejor es que el niño vea que sus padres se cepillan los dientes después de cada comida y que se preocupan de su higiene bucal. Le debemos explicar que los dientes son unas “herramientas” que nos sirven para romper los alimentos a fin de disminuir su tamaño y para triturarlos con el propósito de favorecer la digestión y absorción a nivel del estómago y del intestino y que, por lo tanto, debemos cuidarlos y limpiarlos para que no queden restos de alimentos que a la larga producen caries y los dañan. Debemos mantenerlos en buen estado para que tanto la dentición temporal como la definitiva sean sanas y duraderas.

Las verrugas son relativamente frecuentes en los niños y se deben a infecciones cutáneas virales por el virus del papiloma humano (VPH). Aunque puede asentar en cualquier parte del cuerpo, son más frecuentes en manos y dedos. Pueden ser únicas o múltiples y desaparecen por sí solas, aunque también pueden diseminarse por autoinoculación.

Muchas veces se recurre a tratamiento psicoterápico o a medidas caseras, cuya eficacia es difícilmente valorable. El uso de tratamiento con frío (crioterapia), electrocoagulación o medidas más conservadoras como pomadas con ácido salicílico son los procedimientos terapéuticos más habituales y con buenos resultados.

La dermatitis atópica es un proceso extraordinariamente frecuente, sobre todo en los países desarrollados. Cuando hay antecedentes de atopía en la familia, el riesgo de que los hijos sean atópicos es elevado. En estos casos se debe promover especialmente la lactancia materna, se deben evitar determinados alimentos (chocolate, cacao, frutos secos, fresas, etc.), se usará ropa de seda o hilo, evitando la lana y las fibras artificiales y se utilizará jabones neutros. En ocasiones no es aconsejable el baño diario. Se deben evitar el calor excesivo, la sudación y el estrés, que pueden aumentar el picor, el prurito de la piel, que es la manifestación fundamental de la dermatitis atópica. Si el niño presenta realmente una dermatitis atópica, se deberá consultar con el Pediatra para que confirme el diagnóstico y, en caso positivo, ponga en marcha las oportunas medidas terapéuticas.
Morderse las uñas es relativamente frecuente, pero no debe ser motivo de gran preocupación. Muchas veces es la consecuencia de una situación de ansiedad o de estrés que tiene el niño. Conviene desdramatizar la situación, no reñirle, ni siquiera ponerle sustancias de sabor desagradable en las uñas, guantes, etc., ya que estas medidas suelen ser poco eficaces.

¿Sabías que según el Proyecto Etapas…?

A partir de los 4 años, el promedio de baños/duchas a la semana es aproximadamente de seis. El momento preferido para bañar o duchar al niño/a en un 45% de los casos es por la noche antes de la cena.

El 49% de los padres con niños de 2 a 7 años utilizan los nuevos productos para la higiene del niño/a como son las toallitas de WC y papel higiénico húmedo.

A partir de los 3 años disminuye la frecuencia de solicitar ayuda de algún adulto para limpiarse después de ir al baño.

Llama la atención como, tan sólo un 53% de los niños entre 2 y 7 años se lavan siempre las manos antes de comer, mientras aproximadamente un 30% lo hace frecuentemente. Además, aproximadamente un 40% de niños se lava los dientes sólo una vez al día, sin seguir lo recomendado en salud buco-dental (3 veces al día).

El estudio refleja el mal hábito muy extendido entre la población infantil de morderse las uñas, alcanzando un 41% entre los niños de 3 a 7 años y con el valor máximo entre los 3 y 4 años de edad.