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Actividad de ocio y socialización 2016-12-15T12:09:12+00:00

ACTIVIDAD DE OCIO Y SOCIALIZACIÓN

En este apartado te daremos algunas claves para ayudarte a tomar decisiones sobre cómo gestionar los momentos de ocio de tu peque, sobre cómo tratar de evitar los celos entre hermanos y sobre otros aspectos importantes de su sociabilización.

Hay que apoyar que el niño haga actividades extraescolares ya que esto amplía sus horizontes y facilita su socialización. Sin embargo, hay que tener cuidado con programar excesivas actividades en las horas de las que el niño dispone fuera de la actividad escolar.

Es absurdo intentar diseñar un horario extraescolar que comprenda: tenis, artes marciales, ballet, música, idiomas, etc., pretendiendo crear un “superman” o una “superwoman”, sin tener en cuenta el interés y las aficiones del niño, que muchas veces no van a coincidir con el proyecto de los padres. Es por esto que debemos ser razonables y promover aquellas actividades extraescolares que decida el niño, donde se encuentre más cómodo y feliz, asesorándonos respecto a su edad y a sus características anatómicas y fisiológicas.

No es posible establecer un número de horas de actividad física semanales. Quizás la mejor respuesta puede ser “el mayor número posible”. Sin duda alguna, el ejercicio físico es fundamental para un crecimiento y desarrollo normal, no sólo desde el punto de vista físico, sino también psicológico. Como hemos adelantado, lo mejor es que los niños lleguen a la cama después de una jornada llena de vivencias, aprendizaje y contacto con otros niños, en la que el juego y el ejercicio físico sean los protagonistas.
Por supuesto, y esto nos permite hacer entender a los mayores que el niño está constantemente trabajando con su imaginación y que es posible que un “trasto viejo” le despierte una curiosidad e interés que no le despertará el más sofisticado de los juguetes.
En muchas ocasiones el tartamudeo inicial a los 2-3 años forma parte del proceso de aprendizaje. Sólo si persiste en el tiempo debemos consultar con el Pediatra, que si lo considera oportuno nos pondrá en contacto con un experto en lenguaje para que valore el problema y siga sus consejos.
La timidez es relativamente frecuente en los niños y su aparición puede ser muy precoz, a finales del primer año de vida. Puede ser de tipo familiar pero también tiene un componente ambiental. De hecho, se pueden dar diferentes grados de timidez entre hermanos. Todos los niños y adolescentes presentan manifestaciones propias de timidez en algún momento de su vida. La mejor manera de vencer la timidez es favorecer el contacto del niño con otros niños de su edad y con personas mayores, lo que les hace más espontáneos y más sueltos y les sirve para fortalecer su propia autoestima. Es importante que tratemos de evitar la timidez en nuestros hijos.
Es frecuente e incluso lógico que existan celos entre hermanos y que un niño se sienta desplazado por la llegada de un hermanito. Este sentimiento es perfectamente explicable, ya que el niño que hasta ese momento era el “rey de la casa” se siente destronado o tiene que compartir su reino (en el mejor de los casos) por la llegada de un hermano.

A fin de evitar esta situación es necesario tenerla prevista con suficiente antelación, antes de que se produzca el nacimiento del “competidor”. Hay que ir tratando de pedir ayuda y colaboración al niño, diciéndole que va a nacer un hermanito, pero que será muy pequeño y que todos van a tener que ayudarlo para salir adelante, sobre todo él que ya es un niño mayor (por pequeño que sea siempre será mayor). Tenemos que buscar su complicidad, ya que su hermano necesita que lo alimenten, que lo bañen, que lo cuiden, que le cambien de ropa, etc. y él deberá asumir un papel en parte de esas funciones. Así, intentaremos que su actitud cambie y se convierta en un protector y cuidador de su hermano pequeño, el cual sin su ayuda no podría salir adelante. Con un poco de imaginación y de mano izquierda solucionaremos esta situación, que acabará siendo muy gratificante para todos.

No es fácil contestar a esta pregunta. Comunicarse es en definitiva educar, y sin duda alguna educar a un niño “es el arte de las artes”. Es necesario que los padres ejerzáis vuestra autoridad y disciplina sin ser autoritarios. Hay que establecer unos límites y reglas lógicas y sensatas, ya que esto crea un entorno de seguridad para el propio niño. Los padres debéis ser consecuentes y honestos en vuestros planteamientos y actuaciones. Tenéis que dar ejemplo con vuestro comportamiento, respetándoos entre vosotros y dirimiendo vuestras discrepancias en privado a fin de que vuestros criterios y actuaciones no sean dispares. Debéis enseñar a los hijos a ser veraces, a no mentir, a ser responsables, pero para ello tenéis que predicar con el ejemplo diariamente.

Sólo podemos comunicarnos positivamente con nuestros hijos desde la firmeza, la seguridad y el buen ejemplo, impregnando todo ello de respeto y de un inmenso amor. Sólo manteniendo este compromiso, no siempre fácil, mantendremos la cohesión familiar y el amor y respeto de nuestros hijos, aunque pueda haber periodos o fases en que parezca que ha desaparecido. Cuando las bases son sólidas, los hijos acaban manteniendo y fortaleciendo esa comunicación, que es la esencia de la unidad familiar.

Hay padres que afirman y están convencidos de que son “amigos de sus hijos”. Personalmente, yo creo (profesor Afonso Delgado) que los padres nunca pueden ser amigos de sus hijos, ya que su propia relación transciende y supera el concepto extraordinario de la amistad, por el que siento un inmenso respeto. Las relaciones paternofiliales son obligadamente verticales, mientras que las amistades son por definición horizontales y por lo tanto diferentes, como diferente es el amor que una madre siente por su hijo del que experimenta su padre (no tiene por qué ser superior).

* El profesor Alfonso Delgado ha sido miembro de la Asociación Española de Pediatríay fue el investigador principal del Proyecto ETAPAS. El estudio ha sido supervisado por elComité Deontológico de la AEP.

En nuestra sociedad cada vez son más frecuentes las separaciones y los divorcios. Sin duda alguna, si no se hacen las cosas correctamente y no se mira por el interés de los hijos, estas situaciones pueden ser extraordinariamente dramáticas para ellos.

Es necesario transmitir a los hijos que aunque los padres ya no van a vivir juntos, ellos siguen siendo lo más importante de sus vidas y van a seguir contando con su cariño y protección, para evitar que se sientan desamparados.

Es fundamental que ninguno de los padres hable mal del otro progenitor delante del niño, incluso en el caso de comportamientos objetivamente irresponsables. Hay que proteger la estabilidad psicológica del pequeño para que supere de la mejor manera posible la ruptura de la pareja, sin añadir nuevas y más graves situaciones de discrepancia, desamor y conflicto.

¿Sabías que según el Proyecto Etapas…?

El análisis por género muestra que los niños prefieren para jugar los balones y los coches, y las niñas las muñecas. Las muñecas y muñecos son los juguetes más preferidos en la etapa de 6 a 7 años, si bien las muñecas están muy presentes a partir de los 3 años de edad.

En promedio, los niños de 6 a 7 años dedican, entre semana diariamente, 2 horas y media a ver la televisión y, aproximadamente, 1 hora a jugar con el ordenador u otros juegos electrónicos, así pues, como media pasan un total 3 horas y media al día delante de una pantalla de TV u ordenador. Es recomendable que el niño no exceda en total las 2 horas diarias (incluido los fines de semana) en la exposición a pantallas.

Las actividades que presentan una mayor dificultad para los niños en hacerlas solos sin ayuda son, por orden, las actividades de “Leer la hora en un reloj analógico o de agujas”, “Lavarse el pelo” y “Atarse los cordones”. Sin embargo, “Lavarse las manos”, “Lavarse los dientes” y “Limpiarse el culito” después del WC son las actividades que realizan en mayor proporción sin ayuda de un adulto o sin su supervisión.